Quién no sucumbe ante tan ambigua y dulce experiencia.
Visto desde fuera no se comprende, visto desde dentro quiere comprenderse.
Cuando todo se rompe, las emociones se desequilibran y las mariposas del estómago estallan empapando cada poro y cada neurona. Es a partir de ese momento cuando uno juzga todo lo vivido, grita a los cuatro vientos y maldice lo bello que pudo ser.
En ocasiones, hace falta más valor para dar un paso atrás que para dar uno adelante.
Saber cuándo retirarse es la victoria más gris, la menos literaria, pero la más práctica.
Darse cuenta de cuándo dejo de palpitar ese amor.
No os imaginabais por caminos diferentes y ahora ni tan siquiera os miráis.
Y es que no hay nada peor que perderse a uno mismo por buscar a alguien.
En la guerra y en el amor todo vale, pero no lo valen todo.

Gabi, querría decirte esto en anónimo, pero no tengo esa opción. Me gustaría decirte que entiendo que cierres el blog, o que dejes de publicar lo que escribes, pero, por favor, no dejes de escribir. Me ha ayudado mucho leerte. Me he pasado días y días, noches de insomnio leyendo la misma entrada para poder llegar a comprenderla (aunque solo sea a medias), y creo que, al fin y al cabo, eso es la literatura, o poesía, o arte. He de decirte también que nunca he entendido ninguna del todo; y no me malinterpretes, creo que es lo mejor de lo que escribes. Me haces pensar. Y eso, decirte que sigas escribiendo, aunque posiblemente ya no pueda leerlo.
ResponderEliminar